lunes, 24 de agosto de 2009

La familia cruza el charco (parte I, NY)

Finalmente, y con un día de retraso, llegaron mis padres. Un 29 de julio, a las 16.00 se producía el esperado reencuentro. Diez meses, ni más ni menos, todo un récord. Nos esperaban dos semanas de alta intensidad. De hecho, el jueves, casi sin tiempo para ver nada de Chicago, nos volvíamos a plantar en el aeropuerto para coger el vuelo hacia la Gran Manzana.

Por supuesto, antes de eso, llegó el chequeo por parte de mi madre a todo lo relativo a mi pisito. Que si esto está roto, que si esto está sucio, que si tal, ... en fin, lo normal. Al fin y al cabo, digo yo que para eso son madres. Siendo sincero, aparte de algunos detalles, creo que el piso les dejó muy buena impresión. Mis labores de limpieza los días previos creo que surtieron efecto ;)

Centrándonos en el viaje, era mi tercera visita a Nueva York este año, pero claro, esta vez era un poco diferente. Diferente tipo de hotel, diferentes restaurantes, diferente intensidad, otra forma de viajar en resumen. Esta vez sí aprecié la ciudad en todo su esplendor. Sin prisas, sin correr de aquí para allá con la obsesión de verlo todo. Además, el hecho de conocer más o menos la ciudad también ayuda bastante. Estuvimos desde el jueves por la noche hasta el domingo. Tres días en los que nos dio tiempo a casi todo. Broadway, el Puente de Brooklyn, la Quinta Avenida, la Estatua de la Libertad, Wall Street, Rockefeller, Battery Park, Empire State..... y tantas otras cosas que tiene NY. Como punto culminante fuimos a ver el musical de 'El Fantasma de la Ópera' en Broadway. Sobrecogedor.

Y así, casi sin darnos cuenta, llegó el domingo, y la hora de abandonar la ciudad. Un diluvio nos impidió disfrutar de Central Park como es debido por lo que mis padres tendrán que volver para apreciar esa parte de la ciudad. Sin embargo, la sensación que nos dejó la ciudad fue muy buena. Mis padres estaban encantados, como dos niños pequeños, embelesados con cada nueva atracción. Como muestra, y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, pues eso, dejo algunas de las muchas fotos que hicimos.

lunes, 17 de agosto de 2009

En solitario al Gran Cañón del Colorado

Buff, no sé por donde empezar. Las últimas tres semanas han sido de locura. Nueva York, Toronto, Cataratas del Niágara, Dallas y finalmente Phoenix y el Cañón del Colorado. Como es el que tengo más reciente empezaré con la historia del último viaje. Y qué historia.

Ya hacía algún tiempo que me iba rondando en la cabeza la idea de ir al Cañón del Colorado. Algunos de mis compañeros en Chicago fueron en Semana Santa, cuando yo andaba por California con Patri. Desde entonces, fueron pasando los días y las opciones de viaje se iban disipando. Me di cuenta que prácticamente se acababa el tiempo y me iba a quedar sin ver el Cañón. Y claro, como suele pasar, cuanto más lejana veía la opción de ir, más me apetecía…

Así que, barajando las alternativas que tenía, empecé contemplar la opción de ir yo solo. Y cuanto más lo pensaba, más claro lo veía. Un viaje conmigo mismo al Cañón del Colorado. El principal inconveniente era la distancia. De Chicago a Phoenix hay alrededor de tres horas y media de viaje en avión. Además hay que tener en cuenta que una vez en Phoenix, hay que alquilar un coche para llegar al Cañón (unas 5 horas). Meditando sobre esto, se me presentó la opción de ir a Dallas por motivos de trabajo. Unas conferencias sobre transporte y sobre Alta Velocidad en Estados Unidos. Ding!!

El esquema ya se iba formando en mi cabeza. Podía ir a Dallas (la Conferencia iba de martes a viernes) y de ahí ir directamente a Phoenix (unas dos horas en avión)… Para complicar un poco más el tema, la Conferencia empezaba justo el día que se iban mis padres y mi hermano de Chicago, el 11 de agosto, con lo que me fui yo antes que ellos. Pero bueno, el plan estaba ya en marcha. Cogí los vuelos, los hoteles, reservé el coche y empecé a leer información sobre el Cañón.

Y aunque parezca mentira, finalmente llegó el día de ir al Cañón. El viernes 14 de agosto cogía el avión desde Dallas con destino Phoenix. Pese a que llevaba tiempo preparando el viaje, en ese momento me entraron las dudas. Había tantas cosas que podían salir mal. Pero bueno, valor, y al toro.

Tras dos horas de vuelo llegaba a Phoenix. A las 16, la misma hora a la que salí de Dallas (la diferencia horaria es de -2 horas en Arizona con respecto a Texas). Cogí el coche y me dirigí a vivir una experiencia inolvidable.

El viernes hice noche en Flagstaff, una pequeña ciudad a una distancia del Cañón bastante asequible para el día siguiente. El sábado empezaba la verdadera aventura. Mi intención era hacer una ruta de hiking (senderismo) hacia el interior del cañón. Tras leer bastante sobre el tema me incliné por hacer el Bright Angel Trail hasta Plateau Point (unos 20 kilómetros ida y vuelta). Según las guías, no es aconsejable ni prudente hacer este trayecto en verano, debido a que las temperaturas son altísimas y la distancia y el cambio de altitud es muy grande. Estos avisos y advertencias tuvieron conmigo el efecto contrario. Mi objetivo estaba fijado.

Para hacerse una idea, la duración del recorrido va de 10 a 12 horas, según las guías, por lo que teniendo en cuenta que en verano a determinadas horas es una locura hacer esta clase de esfuerzo, había que salir pronto.

Y tan pronto… A las 4 horas de la madrugada del sábado empezaba el día para mi. En realidad la alarma la tenía a las 4 y media, pero entre la emoción y los ruidos, me levanté antes. A las 6 llegaba al cañón. Unos simpáticos ciervos me dieron la bienvenida.



Me perdí el amanecer por poco, pero la primera visión del cañón no fue nada del otro mundo.

Tras un breve desayuno y después de dejar la maleta en el hotel, empecé el camino. La primera parte del trayecto es bastante fácil, sobre todo porque es en bajada. Fui pasando los puntos marcados en el recorrido, hasta llegar a Indian Garden, más o menos en el kilómetro 7,5. Mi sensación ahí era muy buena. Iba muy bien de tiempo, y no estaba casi cansado. Y se presentó el dilema. Una señal con la dirección de Plateau Point (lo previsto de antemano, unos 3 kilómetros más) y otra con el trayecto hasta el río Colorado (8 kilómetros). Aunque estuve dudando algún momento, finalmente opté por la prudencia y seguí por el camino previsto hasta Plateau Point. Al final de este tramo ya empecé a advertir síntomas de cansancio…

Las vistas desde Plateau Point son increíbles. Se ve buena parte del río Colorado en su curso entre las dos orillas del Gran Cañón. Simplemente sublime. Como me dijo un compañero de ‘caminata’ cuando me vio con la cámara, lo que se ve desde allí no se puede reflejar en una foto. Simplemente, hay que ir allí para verlo. Probablemente, y pese a que durante los dos días vi el cañón desde muchos ángulos y diferentes sitios, es la imagen que más me impactó. En ese momento pensé aquello de ‘Que bueno que viniste’.


Superado el momento de autorrealización personal, quedaba lo más complicado, volver. Al principio, fue bien. Poquito a poco, bebiendo líquido y descansando cuando me faltaban fuerzas. Lo peor fue del kilómetro 13 al 15, en el que la inclinación es muy grande y el calor empezaba a ser asfixiante y la mochila cada vez me pesaba más. En la foto se indica lo que marcaba el termómetro en uno de los puntos de descanso (45ºC). Pero bueno, poquito a poco, y con algo más de pena que de gloria llegué a la cima, de donde había salido 8 horas antes.


Tras la merecida ducha y un rato de descanso en la habitación, quedaba mucho día por aprovechar. Evidentemente, el cuerpo no lo tenía para mucho movimiento, así que opté por la opción de coger el coche y hacer un ruta que hay con varios miradores y que llega hasta la parte del desierto, a unos 40 kilómetros. Tranquilamente, con el aire acondicionado y escuchando música, fui parando y apreciando la enormidad del Cañón del Colorado. El siguiente plato fuerte era la puesta de sol, que disfruté desde un lugar apartado de las masas, el Shoshone Point, buscando calma y tranquilidad tras un día muy intenso.


Volviendo al coche me enteré que el Presidente de los Estados Unidos, el Sr. Barack Obama, tenía previsto ir el día siguiente a visitar el Cañón… Ya es casualidad. La primera vez en mi vida que voy al Cañón, y resulta que al Sr. Presidente se le ocurre la misma idea.

El domingo, bien prontito para no perder la costumbre, me dirigí al Yavapai Point para ver el amanecer. Teniendo en cuenta la hora (sobre las 5.15 de la mañana) el mirador estaba a tope de gente. Y es que claro, una imagen como esa no se ve todos los días. Pese a que la temperatura durante el día sube muchísimo (40ºC), por la noche hace un frío importante. Lo digo, porque a esa hora hacía un frío que pelaba. Como soy precavido y tampoco me conocía nadie, me enrollé con una manta de la habitación y de esa guisa me presenté a ver el espectáculo. La gente me miraba con un poco de guasa, pero vi a más de uno con bermudas y camisa de manga corta tiritar de frío.


El espectáculo del amanecer es impresionante. Poco a poco el sol va iluminando el cielo hasta que, de una nube rojiza empieza a salir al exterior. El silencio en esos momentos sólo se interrumpe con el clic de las cámaras fotográficas. Es algo digno de presenciar.

Por si el día anterior no había tenido suficiente con la ruta de 25 km, el domingo tenía previsto hacer otra, el South Kaibab Trail, eso sí, bastante más corta, teniendo en cuenta que tenía que volver a Phoenix a coger el avión de vuelta. Así que allí que me fui, pasito a pasito hacia Cedar Ridge, el punto de destino en esta ruta (unos 10 km en total). Las vistas, espectaculares.


Por último, y para acabar de rematar el fin de semana, cuando ya estaba abandonando el parque con el coche, me encontré con la carretera cortada… Veinte minutos después llegaba el Presidente Obama y su familia, bien escoltado por un gran grupo de policía y seguridad. Llegué a ver el coche en el que venía, pero eso fue todo. Una pena que no bajara a saludar.


El viaje casi llegaba a su fin. De vuelta hice parada en Sedona para ver la magnífica Catedral Rock y contemplar el encanto de este pueblo que parece sacado de un western de John Wayne.

Finalmente, y sin contratiempos, llegué al aeropuerto de Phoenix, donde por cierto, vi el Air Force One, el avión que utiliza el Presidente de los Estados Unidos.

Ya desde Chicago, un día después de haber vuelto, siento una gran satisfacción por haber cumplido un reto personal. Pensándolo fríamente, quizá fuera algo alocado y con bastantes riesgos, pero bueno, todo salió a pedir de boca, mucho mejor incluso de lo esperado… Es difícil hacer una clasificación con todos los sitios que he visto este año, pero sí tengo claro que el Gran Cañón del Colorado ocuparía un puesto privilegiado en esa lista.

martes, 4 de agosto de 2009

Reencuentro con la familia. De nuevo en NY

Tic-tac, tic-tac, tic-tac. El reloj sigue su curso implacable y ya estamos en agosto. Finalmente, y tras 10 meses, llegó el momento del emotivo reencuentro con la familia. Tras algunos contratiempos con los vuelos (el vuelo París-Chicago fue cancelado, con lo que llegaron con un día de retraso), finalmente llegaron los papis.

Y así, como si nada, ya ha pasado una semana... El finde nos fuimos a Nueva York, a la Gran Manzana y aproveché para hacer cosas diferentes a mis otras dos visitas previas. Vimos la Estatua de la Libertad desde la misma isla, subimos al Rockefeller, y hasta fuimos a ver el Fantasma de la Opera en Broadway (impresionante, por cierto). Paseamos por Little Italy, cruzamos el Puente de Brooklyn y vimos el diluvio universal cobijados en Central Park... Disfruté de lo lindo, tanto de la ciudad, como de la compañía.

Ya de vuelta en Chicago, ayer martes llegó Jose, con lo que ya estamos la familia al completo. Mi pisito parece Casa Pepe....... Mis padres en la cama, Jose en el sofa y un servidor en el suelo. Ya lo dice el dicho, 'de fòra vindràn, i de casa te tiraràn' ;)

Ahora nos queda aprovechar estos dos días para ver la ciudad, puesto que ya el viernes nos vamos a Toronto (donde coincidiremos, ni más ni menos que con los Cristiano Ronaldo, Kaká, Raúl y compañía) y el sábado a las Cataratas del Niágara... una locura, vamos.

sábado, 18 de julio de 2009

Que no decaiga

Tras unas semanas desaparecido en combate, vuelvo a la carga. Como sabréis muchos de vosotros he estado un poco atareado este mes. Patri llegó el 30 de junio y desde entonces, todo ha sido un no parar. Nos fuimos a Riviera Maya del 2 al 7 de julio. Después, por motivos de trabajo, nos fuimos a San Francisco del 13 al 16, donde se celebraba la Feria Intersolar. Volvimos el jueves, y hoy sábado, Patri ha cogido ya el vuelo de vuelta a Valencia. Así que, para combatir un poco la tristeza de verme de nuevo solo en Chicago, me he decidido a ponerme al día.

He publicado una entrada de nuestro viaje a México, pero la puedo resumir en dos palabras, im-presionante. En cuanto a San Francisco, como ya estuvimos en abril, nos dedicamos a disfrutar de la ciudad, probablemente la más bonita del país, en dura pugna con Chicago.

Respecto a la Feria, el balance fue muy positivo. Una gran presencia de empresas españolas (más de 20), entre expositores y visitantes. Hay que recordar que España es una potencia en el sector, el segundo mayor productor actualmente de este tipo de energía. Parece que, tras el parón del sector en España, las empresas empiezan a apostar por Estados Unidos como la referencia para el futuro en el panorama solar. Las ayudas prometidas por el Presidente Obama parece que van surtiendo efecto y el optimismo fue la nota dominante en la Feria. Sin embargo, sigue siendo un sector poco estable debido a la necesidad de subsidios que sigue necesitando para ser competitivo. En fin, no me quiero enrollar más, pero es un sector que me interesa...

Y poco más. Ahora tengo una semanita para ponerme al día en diversos temas e ir concretando cosas antes de la próxima visita. Los papis ya están al caer, y después Jose, así que habrá que ir preparándose. Por cierto, para quien no lo viera, el martes pasado emitieron el programa de 'Españoles por el mundo' desde Chicago. Lamentablemente no soy uno de los protagonistas, aunque conozco a algunos de los que aparecen. Pongo el enlace por si alguien quiere conocer más sobre esta gran ciudad: http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090714/espanoles-mundo-chicago/544531.shtml

miércoles, 8 de julio de 2009

Viaje al Paraíso. Riviera Maya.

Aquí estoy, ya de vuelta del viaje a México. Cinco días que han pasado volando, entre playas, ruinas mayas, margaritas y peces de colores. Ha sido un viaje espectacular. Llegamos el viernes a Cancún, de donde nos desplazamos en autobús a Playa del Carmen, donde montaríamos nuestro campamento base. El primer día lo utilizamos para ubicarnos y pasear por la zona. Teniendo en cuenta que nos habíamos levantado a las 4 de la mañana para coger el avión, tampoco estábamos para muchos trotes.


El sábado cogimos el ferry hacia Cozumel, una isla situada a unos 20 kiómetros de distancia. El tiempo, pues inmejorable, sol, sol y más sol, quizá excesiva calor. En Cozumel, alquilamos una scooter y un par de equipos de snorkel y nos recorrimos la isla de punta a punta, parando en algunas zonas a hacer snorkel y ver las maravillas de las profundidades del Caribe.

Ya el domingo tocaba adentrarse en la cultura y la historia maya. Esta civilización, una de las más misteriosas de la Humanidad, tuvo en la Península del Yucatán su principal centro de actividad durante los siglos XII al XV, que fue cuando surgieron ciudades como Chichen Itzá, Tulum o Cobá. Así que nada, alquilamos un coche y nos fuimos a Tulum, a unos 45 kilómetros al sur de Playa del Carmen. Las ruinas no son nada del otro mundo. Lo que confiere a este lugar de algo verdaderamente único es su ubicación. La ciudad se creó junto al mar, con lo que las vistas de las ruinas con las playas paradisíacas al frente son impresionantes. Tras la visita, y el obligado bañito en el agua, nos dirigimos hacia Cobá, una de las ruinas mejor conservadas, y en la que se erige la única Pirámide a la que se puede ascender hoy en día, la Pirámide de Nohoch-Mul, de 42 metros de altura.

Antes de llegar, hicimos una parada en el Grand Cenote, uno de los más espectaculares de la región. Los cenotes son formaciones subterráneas, con agua cristalina en su interior y con una gran riqueza de vida acuática. Aquí el agua está súper fría, lo cual incluso se agradece para huir del intenso calor.

Tras la parada, seguimos camino a Cobá. Visitamos las ruinas y emprendimos la ascensión a la Pirámide. Ya arriba, la sensación de paz y tranquilidad es muy grande. Se puede observar los restos de la antigua ciudad, así como los lagos de los alrededores en un marco incomparable. La bajada ya es otra cosa, un poco más 'chungo'. Poco a poco, ya que los escalones no están en muy buen estado bajamos hasta la base. Una vez allí, emprendimos el camino de vuelta hacia Playa del Carmen.



De camino, un poco antes de llegar a Tulum, paramos en la Posada Margarita, que nos habían recomendado por la imponente playa que se encuentra allí. Sin palabras. Probablemente, la mejor playa en la que haya estado nunca.


Ya después volvimos a Playa del Carmen, donde nos tomamos un merecido descanso. El lunes, nos quedaba el plato fuerte, una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, el Chitchen Itzá, la ciudad maya, con la pirámide de Kukulkán como figura estrella. Pese a que es un sitio del que había oido hablar, me quedé impresionado. Por todo. La pirámide, el pueblo, y sobre todo, la historia encerrada en él. Por cierto, según los mayas, que eran unos auténticos genios en descifrar los enigmas del universo, el mundo acabará a finales del 2012, así que habrá que aprovechar lo que queda...

El martes tocaba volver a la realidad. Vuelta a Chicago. Tras un ratito de sol y playa al lado del hotel nos embarcamos en el autobús y nos dirigimos de vuelta a casa. Fue un viaje breve pero intenso. Repasando las fotos, aún alucino con la belleza del lugar.

lunes, 29 de junio de 2009

Buenos tiempos

Aquí sigo, disfrutando del veranito en Chicago. Cada vez me gusta más esta ciudad, que, con la llegada del buen tiempo, muestra su mejor cara. Esa en la que hay eventos por doquier, playas a rebosar, partidos de volley, desfiles, cine al aire libre, conciertos, paseos en barco, ... y un sinfín de cosas más, y lo mejor, que la mayoría son gratuitas.

Para muestra, os cuento un poco cómo fue el fin de semana. El viernes por la tarde, después del 'currele', habíamos quedado con un amigo americano para navegar con su velero por el Lago Michigan. Así que nada, a las cuatro cogimos la bici, compramos unas cuantas cervecitas y al velero que nos fuimos. Allí, pues como no hacía viento para navegar, nos quedamos tranquilamente movidos por la corriente, dándonos algún chapuzón en las frías aguas (parece mentira que hace tres meses estuviera congelado...). En dos palabras, im-presionante. Me recordó a aquel viaje a Ibiza hace unos años a bordo del 'Tacha', aunque bueno, eso es otra historia. Aquí dejo algunas fotitos de la travesía:


Ya el sábado empezaba Taste of Chicago, una especie de Feria Gastronómica, en la que hay conciertos en directo, comida, bebida y, sobre todo, gente, mucha gente. El sábado fuimos al concierto de Counting Crows (gratuito), mientras disfrutábamos del solecito y del ambiente en Grant Park, el mismo parque donde Obama celebró su triunfo hace menos de ocho meses. Y el domingo, para rematar la jugada, jornada doble. Por la mañana, el Pride Parade, un desfile brutal para celebrar el Día del Orgullo Gay. No pongo fotos para no herir sensibilidades... Y por la tarde, partidito de volley en la playa... Si no fuera porque el agua está tan fría, a veces me da la sensación de que estoy en Cullera de nuevo, jugando al volley o a fútbol enfrente del Espacio.

La Pride Parade pasó por al ladito de casa, y para muestra la siguiente foto, en la que se ve la bandera gay sobre el nombre de la calle. Curiosamente, aparece también el letrero de 'one way'...


Mañana martes llega Patri y el viernes nos vamos de viajecito, para variar. Esta vez el viaje es de los buenos, ni más ni menos que a Riviera Maya, en México. A ver si tenemos suerte y nos hace buen tiempo. Ya os contaré.

Por cierto, se me olvidaba comentar lo del partido España-USA de fútbol. Ya es mala pata, que un partido que pierden y sea contra Estados Unidos y estando yo aquí. En fin, una lástima. De todas formas lo importante será el año que viene con el Mundial, ahí sí que hay darlo todo.

En fin, buen verano a todos!!! Os mantendré informados...

martes, 23 de junio de 2009

Cullera, en la prensa mundial

Amanezco hoy a las siete y media, con un calorcito importante entrando por la ventana. Es el día más caluroso desde que llegué. Ni más ni menos que 26º a las 8 de la mañana. Cojo la bici y hago mi paseo diario hasta la Oficina. Hoy el día invitaba a un bañito, así que he parado un poco al lado de la playa a refrescarme un poco. La verdad es que en estos días Chicago no parece Chicago, parece más un lugar caribeño... qué calor! En fin, llego a la Ofi, me cambio y viene Mikel a darme la noticia. Cullera aparece en el periódico.

El nombre del periódico es Red Eye y no es que sea para intelectuales, precisamente. Se trata más que nada de noticias en plan 'rosa'. Ahí, en la sección Internacional, en la página 10 aparece una noticia de Cullera. La emoción me embarga... y crash! Menuda noticia y menuda publicidad! Se trata de un bar que abrió la semana pasada a pocos metros de la playa. El nombre, Casa Pocho. El tema es que durante cuatro horas todos los días entre semana, se permite a los clientes insultar a los camareros. Los mejores insultos, recibirán una bebida gratis. Evidentemente, no se permiten insultos graves, sino más bien en plan cómico. Como ejemplo, el dueño citaba que el día anterior habían invitado a una señora que le dijo que el tamaño de sus orejas le recordaba a un coche con las puertas abiertas...

Lo que está claro es que la original idea ha tenido repercusión en los medios. Gran publicidad. Habrá que ver si no se les va de las manos. Ya decía yo en la entrada anterior que España está de moda. Para muestra, un botón. Aquí está la noticia escaneada.

 

Free Blog Counter